Es tarde y hacía frío, quiere refugiarse pero hoy no encuentra sus brazos. Se tumba en la cama y mira al techo. Tiene miedo de cerrar los ojos y recordar, acordarse de todo lo vivido de lo que pudo ser y no fue. Le sobraban ganas pero le falto tiempo para demostrárselo todo. Después de todo no pierde la esperanza, sigue esperándole todas las tardes en el mismo banco en el que se vieron durante todo ese tiempo. Y si no aparece de nuevo no le importará, ella seguirá queriéndole.
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